Pt. 3 Liderazgo de Servidor

Pedro le contestó*: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. . . Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Juan 13:8,14-16 - LBLA


Meditación

Algunas personas en la iglesia crujen sus dientes de la palabra "liderazgo" o se sienten incómodas con ella. ¿Porqué es eso? Creo que es porque el liderazgo de la iglesia no ha sido el mejor en definir el término como lo hizo Jesús. Servir.


Jesús vio una necesidad y la satisfizo. Nadie más se había ofrecido como voluntario para el lavado de pies esa noche, así que Jesús dio una lección práctica. Comenzó algo que esperaba que pasara de esos doce discípulos a otros. Servir. Lo harán líderes que estén dispuestos a ser pioneros en un acto de humildad y sacrificio.


Para ser un líder servidor, a veces solo necesitamos tener en cuenta que primero somos servidores y luego líderes. Debemos aprender a modelar un servicio como el de Cristo en cada situación. Dios nos ha elegido para liderar. ¡No solo debemos ser fuertes y hacer el trabajo, debemos ser fuertes en nuestra devoción incondicional a él y recordar para quién estamos trabajando!


Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís. Colosenses 3:23-24 - LBLA


El principio es este: ¿buscamos formas de servir o ser servidos? Una tentación para todo cristiano es ser mimado cuando deberíamos buscar oportunidades para bendecir a otros.

¿Tomamos el mejor asiento en la mesa o esperamos a que todos los demás se hayan sentado antes que nosotros?

¿Estamos dispuestos a hacer los trabajos que nadie más hará? Somos siervos ante todo. Busque formas en las que pueda servir a los demás.


Oración

Señor, nos has elegido de la misma manera que elegiste a los discípulos. Nos ha mostrado las mismas cosas que le mostraste a los discípulos sobre el servir. Quieres que sirvamos como tu serviste porque viniste a servir y no para que te sirvan. Ayúdanos Espíritu Santo a dirigir con un corazón humilde y sacrificial. Que si nadie ve nuestro trabajo, estaríamos bien con eso. Si nadie nos da palmaditas en la espalda, está bien, porque no estamos sirviendo para ser vistos o conocidos, sino porque te amamos y amamos a la gente. En el nombre de Jesús, Amén.


Pensamiento clave

En Cristo, la meta de nuestro liderazgo no es tener poder sino servir.

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